En 2016 decidimos documentar accesos menos conocidos en las montañas del centro de México. Lo que comenzó como un proyecto de mapeo se convirtió en una forma de conectar personas con geografías que permanecen fuera de los circuitos comerciales.
Después de años recorriendo las mismas rutas populares, un grupo de geólogos y guías locales nos dimos cuenta de que existían decenas de accesos alternativos con características geológicas y biológicas igual de relevantes, pero sin registro formal.
La mayoría de estos caminos eran conocidos únicamente por comunidades locales o grupos de investigación específicos. No había mapas actualizados ni información sobre condiciones de acceso.
Comenzamos a documentar variantes, tomar coordenadas GPS, registrar puntos de referencia y establecer contacto con ejidatarios y comunidades que conocían esos territorios desde hace generaciones.
Al principio el trabajo era puramente logístico: trazar rutas y verificar accesos. Pero al integrar biólogos y vulcanólogos al equipo, cada expedición se convirtió en una oportunidad de interpretación científica.
Las caminatas dejaron de ser solo desplazamientos físicos. Cada formación rocosa, cada tipo de vegetación, cada variación del suelo empezó a contar una historia que podíamos explicar.
Eso es lo que ofrecemos ahora: no solo acceso a lugares remotos, sino comprensión de por qué esos lugares existen y cómo se formaron.
Tres guías certificados con experiencia en montañismo y conocimiento profundo de las comunidades locales en los estados de México, Morelos y Puebla.
Dos geólogos especializados en vulcanología y tectónica de placas, con publicaciones sobre la formación del Eje Neovolcánico Transversal.
Una bióloga enfocada en flora de alta montaña y sistemas de bosque mesófilo, con trabajo de campo en zonas de conservación del centro de México.
Coordinador con formación en primeros auxilios y rescate en montaña, responsable de protocolos de seguridad y seguimiento meteorológico.
Antes de incorporar una ruta al catálogo, realizamos al menos tres recorridos de reconocimiento en diferentes estaciones del año. Evaluamos:
Solo después de completar ese proceso una ruta se abre a grupos externos. Cada expedición incluye revisión de condiciones climáticas 48 horas antes de la salida y ajuste de itinerario si es necesario.
Máximo ocho personas por expedición. Los grupos grandes alteran dinámicas de fauna local y reducen la capacidad de observación detallada.
No dejamos marcas en rocas, no extraemos muestras biológicas, no desviamos cursos de agua. Documentamos con fotografía y coordenadas GPS únicamente.
Parte de lo recaudado se destina a proyectos de las comunidades que facilitan el acceso a sus territorios, principalmente reforestación y mantenimiento de caminos.
Si las condiciones climáticas no son adecuadas o si un grupo no tiene el nivel físico requerido, cancelamos o proponemos rutas alternativas. La seguridad no se negocia.